Los doctores van y vienen, revisando a James. Aunque está ya despierto, no puede mover las piernas. Su humor empeora a medida que pasa la noche.
—Por favor, dime que es el último —dice él.
—Los doctores solo quieren asegurarse de que estás bien —hace una pausa y se fija en sus pies— Tus piernas… ¿de verdad no sientes nada?
—¿Cuántas veces tendré que decirlo hoy? No puedo mover las piernas —le responde malhumorado.
—Acabas de despertar, dales algo de tiempo. Estoy convencida de que te recuperará