El cielo se ha vuelto gris y la nieve ha comenzado a caer, como si las circunstancias climatológicas se hubiesen alineado con la manera en la que Stella se siente, como si fuese un reflejo de su situación.
Ella está a punto de abrir la cajuela del auto para dejar sus cosas cuando escucha una voz familiar que la llama desde un costado.
—Bueno, bueno, bueno, si miren a quien tenemos aquí, nada más y nada menos que a la señorita Stella.
Robert sale de la esquina de la casa, el simple tono de su vo