Emilio
Lyla ha estado diferente desde que las encontré en la oficina, hay un brillo en sus ojos que me preocupa. ¿Qué le habrá dicho mi hermana?
Entramos en la sala de juntas, así que tomo la mano de mi esposa para que se ponga a mi lado, quiero dejar en claro desde ya que no está disponible para nadie y que ningún cabrón debe poner los ojos en ella.
Las personas se quedan como estúpidas mirando, como si nunca hubieran visto una belleza pelirroja, cuando escuchan mi gruñido de advertencia, c