Emilio
Han pasado algunos días en los que he caído en una rutina. Aún sigo molesto con mi mujer, no porque crea que me fallaría, sino porque me ocultó información.
Sé que ella lo hace para que nadie salga herido, pero me jode que otros me vean como imbécil.
Casi no he parado en mi casa, le he estado dando casa al idiota de Raúl. Me arrepiento de no haberlo matado el día de la boda. Mi móvil suena y cuando lo miro, veo que es otra llamada de Lyla. Ahora estoy tan cabreado que no quiero hablar