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—¿Y ahora qué? ¿Por qué no puedes responder? Divórciate de él o soporta las consecuencias, Maya— amenazó Zoé, mirándola con determinación.
Maya no se sintió intimidada. No quería hacer que Zoé sintiera que era superior a ella.
Miró a Zoé a través de su reflejo en el espejo. Esta vez no la dejaría hacer lo que hizo hace un par de años. Ya no permitiría que la acosara.
Sonrió con suficiencia para que Zoé no viera el miedo que sentía.
—¿Qué vas a hacer esta vez, Zoé? ¿Volverás a saltar al acantila