.76.
Su lengua se movía cada vez más rápido, arrancándole gemidos que llenaban el baño.
—Ahhh... —Maya gimió nuevamente, sintiendo cómo el placer la envolvía por segunda vez. Separó aún más las piernas, dándole acceso total para que él pudiera besarla y devorarla sin restricciones. No podía contener sus gemidos, era un sentimiento abrumador, un placer que solo Oliver sabía darle.
Sentía que estaba a punto de estallar en cualquier momento. Oliver siempre lograba enloquecerla cada vez que hacían el am