.120.
Deseaba con todas sus fuerzas no decepcionarse con lo que iba a descubrir.
Desde que Maya se había ido, ni siquiera sentía hambre.
Extrañaba los días en los que él mismo preparaba el desayuno mientras esperaba que Maya despertara.
Un suspiro escapó de sus labios.
No podía evitar sonreír ante la idea que había cruzado por su mente.
Si sus sospechas eran ciertas… si Maya estaba realmente aquí…
Podía imaginar su reacción al verla de nuevo.
La extrañaba tanto.
Y Maya ni siquiera tenía idea del torm