Luego de aquel disparo, Mía lentamente bajó la cabeza, el tono de su piel cambió al instante, llevó sus dos manos sobre su abdomen y sus ojos se humedecieron, Dante al igual que Santino giraron sus cabezas al mismo tiempo, observaron como Mía se desplomó y cayó al piso.
Santino soltó la pistola, dobló las rodillas y tomó la cabeza de Mía en sus manos, estaba bastante preocupado por lo sucedido. Dante guardó la pistola y dobló las rodillas cayendo justo al lado de Mia.
—Mira lo que hiciste maldi