Selene ya estaba lista para la boda. Se había puesto un hermoso vestido negro que resaltaba su piel blanquecina y quedaba muy bien con su cabello y ojos del mismo color. El vestido era sencillo, al fin de cuenta, no era su noche.
Bueno, sí lo sería cuando revelara su mayor secreto, pero no era algo que la enorgullecía.
Estaba dando los últimos retoques a su maquillaje. cuando su esposo finalmente apareció. Para su sorpresa, no estaba de traje como lo había imaginado y lo peor era que faltaba