-Vamos cariño ¡Que se cierra la puerta del colegio!- Exclamó Selene arrastrando a su niño hacia la entrada. Estaban atrasados, casi todos los días llegaban tarde. La rutina escolar se hacía cada día más dificil, especialmente cuando su hijo no quería asistir y prefería quedarse jugando videojuegos.
Desde que Agatha se había ido de sus vidas, Selene se había encargado de todos los quehaceres de la casa y también de la apretada agenda extracurricular de su niño que se superponía con su propia a