Hermes observó a la novia, su hermosa Hera vestida de blanco, con sus ojos llenos de lágrimas de felicidad. El joven novio sonrió, sintiendo que su corazón latía con fuerza.
-Si hay alguien en la sala que se oponga a esta unión, que hable ahora o calle para siempre- Dijo el cura y todos hicieron silencio en la sala, pero rápidamente ese silencio fue interrumpido.
-¡Yo me opongo!- gritó la voz de una mujer abriendo de par en par las puertas de la iglesia.
Hermes se giró hacia el pasillo, enco