El día llegó a su fin y todos se marcharon. Santi se fue a dormir hace rato, llevado en brazos por Ro, quien después le leyó un cuento, como lo hace cada noche. A mi pequeño le encantan los cuentos; no se duerme sin que Ro o yo le leamos algo.
Me dirigí al antiguo cuarto de los gemelos. Este es mi santuario, un lugar donde todo permanece como la última vez que vi a Chris. Me recrimino una vez más el no haberlo llevado conmigo a la clínica aquel fatídico día.
"Si lo hubiera llevado, ahora mi