Elizabeth Romano.
—¿Cómo dormiste, amor? —Raúl me abraza la cintura en cuanto entra a mi oficina, su voz profunda llenando el espacio.
—Muy bien, ¿y tú? —respondo, sonriendo mientras siento su calidez.
—Perfecto, soñé contigo toda la noche —dice, acercándose para besarme.
Le devuelvo el beso por unos segundos antes de apartarme suavemente.
—Raúl, debemos hablar —digo, intentando mantener la seriedad.
—No quiero hablar, solo comerte a besos, Ellie —él baja sus besos a mi cuello, su alient