Rodrigo Montalbán
La actitud de Elizabeth me tiene al borde. La amo, pero no estoy dispuesto a sacrificar mi dignidad por ella ni por nadie. Será ella quien venga a rogarme que estemos juntos, y cuando eso pase, le haré lo que ella me hizo a mí. Sé que me equivoqué, pero ya he pagado suficiente por mis errores; he pedido perdón de mil formas, y la terca no quiere escucharme.
Regresará conmigo, no tengo dudas de ello. Pero mientras llega ese momento, necesito distraerme, pasar el tiempo. Por eso