Viernes por la noche. Después del café con Sofía e Inés.
León y yo llegamos a casa cerca de las cinco. Carlos se retiró a su posición habitual en la sala de estar. Mateo ya estaba en el perímetro exterior.
Nuestra fortaleza personal.
—¿Cómo te sientes? —preguntó León cuando estuvimos solos en la cocina.
—Aliviada. Inés está bien. Confundida pero bien.
—¿Y Sofía?
—Sofía es problema que no va a desaparecer pronto.
—Lo sé. Pero al menos ahora sabemos que Inés no está siendo manipulada completament