Él la miraba como si realmente no quisiera verla. Licia le lanzó una sonrisa de superioridad, mientras que la rubia la miraba con pena.
Alexis le hizo una seña con su mano a otra sumisa y esta se acercó, él procedió a quitarle la botella de vino que sostenía, dándose un trago, pero luego giró su muñeca y vertió lentamente el contenido de la misma sobre la cabeza de Sofía.
Ella no se atrevía a respirar siquiera.
—Espero que esto te sirva de lección y te recuerde tu lugar, italiana. Últimamente