Sofía:
Alexis estaba prácticamente sobre mí, metido por completo en su espacio personal y respirándole encima.
Cierra su mano sobre la solapa del abrigo, tirando de mí con brusquedad hasta pegándola a su cuerpo.
Un sudor frío la recorre.
Terminaré con tortícolis de extender tanto el cuello, a veces olvido lo increíblemente alto que es. Debe medir dos metros o más. Hoy trae el largo cabello recogido en una coleta.
—Te advertí que te mantuvieras alejada de mi hermano, italiana.- masculla en