Alexis bajó a desayunar. Estaba particularmente contento esta mañana. Silbando al compás de una canción pop muy popular por esos días.
Su hermanos y Yelana ya lo esperaban sentados a la mesa. Pero dónde estaba…ah, ahí está.
La italiana estaba de pie, junto a la pared, esperando órdenes junto con las demás sumisas. Él comprimió sus labios.
Sofía vestía lo característico de los sumisas y estaba descalza incluso. Sin embargo, no sabía por qué, a él le parecía que algo estaba horriblemente mal.