—Dime que no lo hiciste, sissi.- Susurró Nikola, retorciendo sus manos y paseándose nerviosamente de aquí para allá dentro de la habitación de su hermana. – júrame que tú no no asesinaste a la vieja.
Nikita rodó los ojos, sirviéndose un whisky a la roca, le encantaba escuchar el sonido de los cubos hielo chocando contra el cristal de su baso, imaginaba que eso le otorgaba cierta elegancia al acto de beber.
—No comprendo cómo puedes sospechar semejante cosa de mí. Por supuesto que no empujé a l