Capítulo XIII. Verdades a medias que forjan alianzas.
Samary.
Mientras se abrían mis ojos sentí como la claridad poco a poco me segaba, giré mi cara para evitar que la luz incidiera de esa manera en mis ojos, y tropecé con algo duro, fuerte, y que olía de maravilla, al abrir mis ojos, vi una chaqueta de una textura suave de color gris con unas finas rayas negras y rojas, apareció ante mí. No tenía que levantar la cabeza para saber quién era el dueño de esa chaqueta, ni del brazo que en estos momentos me rodeaban los hombros, ni siquiera tenía que