Aleksander Se quejó de dolor en el suelo, pero cuando logró recuperar el aire miró a su hermano hecho un ovillo en el suelo y sumergido en un charco de sangre.
—¡Asher!
Como pudo se puso de pie y luchó por ir a su encuentro y entonces sintió un fuerte dolor en el hombro, posiblemente se había dislocado. No le tomó demasiada importancia y logró arrastrarse hasta llegar a su hermano. Podía sentir el calor ardiente de las llamas que brotaban de lo que alguna vez fue una magnifica oficina.
¿Qué