Cuando Donalli lo había arrastrado abajo, Asher logró sostenerse del afeizar de la barandilla. Alek corrió de inmediato en su ayuda para intentar subirlo, pero el peso de Clement era demasiado. Su hermano lo había mirado a los ojos con una paz que aún le hacía temblar de miedo, como si él estuviera preparado para irse.
¿Y saben qué? Al car*jo. Estaba hasta el copete de perder a sus seres queridos, y a ese imbécil todavía le quedaba mucho por resolver como para largarse así nada más. Así que hiz