Él suspiro. Aun no quería hablar del tema, pero parecía difícil eludirlo con su insistencia.
—¿Por qué tanta curiosidad abuela?
—Porque mantengo en la mira y he estado buscando a quienes le han intentado hacer daño a quienes amo—afirmó la anciana haciendo que Asher bufara. Claro, claro, amor, amor y amor, un amor que le había hecho ocultarlo, pero no defender lo que era suyo.
—¿No lo sospechas ni un poco?
—Pensé en Alfredo.
Asher negó, el que sería su futuro suegro le apreciaba, le apreciaba