UNA SEMANA DESPUÉS.
...
—¿Quieres que te ayude?
Emilia intentó acercar sus manos a Harmon, pero su marido de inmediato se hizo a un lado mientras el mismo acomodaba la pajarita. Sus ojos como siempre—para ella—, eran frívolos, carentes de sentimiento alguno. Al principio puede que el americano se sintiera atraído por su belleza, pensó que podrían llevarse bien, pero siempre había sido la clase de hombre que se dejaba seducir por cualquier cara bonita que se pusiera delante.
Había mujeres con