Las luces de la gran mansión de los Russo iluminaron de vida la noche con los enormes faroles que lanzaban una luz naranja. Los cientos de autos iban y venían dejando a las familias de élite de Roma en aquella residencia que para la mayoría era un privilegio visitar. La mansión Russo era en su esplendor la residencia más costosa de toda Italia, tal vez por su fuente con un ángel de oro puro que decoraba la entrada, o tal vez por el costoso mármol y las innumerables piezas de arte que decoraban