Tensión.
Aleksander había estado en situaciones incómodas en su vida, pero ninguna como esa. Ni siquiera cuando la mujer de la tienda le había corrido había sentido tanta presión como ahora. Estaba mentalmente agotado y solo quería irse de allí y dejar de sentir la mirada de Alfredo Leroux sobre él. Justo cuando estaba por ponerse de pie, su padre rompió el silencio.
—¿Qué tanto miras a mi hijo? ¿Temes que opaque la presencia de tus demás yernos?
—Por favor, Salvatore, la confianza que tienes