Italy Wilson
—Abran las puertas —ordenó con voz tensa y mis rodillas temblaron amenazándome con hacerme caer.
El alivio que me recorrió fue tan enorme que no estaba segura de poder dar un par de pasos sin sentir que me desmayaba o caía.
Todos los días de cansancio, de incertidumbre y de miedo descendieron sobre mí como un manto y tuve que pestañear un par de veces para evitar las lágrimas que intentaron escapar para recorrer mis mejillas.
Cuando las puertas se abrieron pasé con paso rápido y la