Capítulo sesenta y dos. Reparando vidas
Jake
El viento helado que baja de las montañas me golpea la cara con fuerza, haciéndome tiritar bajo la chaqueta gruesa. Son las cinco de la mañana y el cajón de la camioneta del abuelo Arthur viene cargada con rollos de alambre de púas, postes nuevos de madera y una caja vieja de madera vieja llena de herramientas oxidadas. Nos detenemos justo en el límite norte del rancho, donde las ráfagas de viento de la semana pasada tumbaron varios metros de cerca, dejando el terreno completamente desprot