Capítulo dieciséis. Fingiendo
Fingiendo
Domenico se sentó a la orilla de la cama, tomó sus cosas y se vistió con prisa, ¿Qué se supone que haría ahora con Pilar? Esa mujer parecía un veneno que una vez se metía a su sangre era imposible de erradicar y no es que lo deseara. Ahora mismo no sabía exactamente qué pensar al respecto.
El italiano se puso de pie y no pudo resistirse a girar el rostro y ver el cuerpo desnudo de Pilar sobre la cama, era tan jodidamente perfecta que su polla saltó a la vida de nuevo entre sus panta