—Abuela, cuéntame lo que sucede, no necesitas pedir ayuda a Duncan.
—No necesito tu ayuda, no preguntes tanto y dame el número de Duncan de una vez.
Zachary, lleno de recelo, le dio el número de su amigo a su abuela y, al final, no pudo evitar preguntar: —Abuela, ¿qué está pasando? ¿Por qué necesitas a Duncan?
—No es asunto tuyo, ve a ocuparte de tus cosas.
La abuela May, después de conseguir el número de Duncan, colgó de inmediato la llamada de su preciado nieto.
Zachary se quedó atónito: —....