Tras cambiarse de ropa, bajo la mirada de su madre, se bebió la sopa de jengibre, que estaba tan picante que se encogió.
—Mamá, por qué pones tanto jengibre, es picante.
—Tu abuela le decía a la gente que pusiera más jengibre para ahuyentar el frío. Si no quieres beber sopa de jengibre, no hagas esas estupideces.
Zachary dejó el cuenco y dijo.—Mamá, en realidad quería calmarme y no pretendía hacer ninguna tontería.
—Bien, bien, tú dijiste que sí. ¿Ya estás lo bastante calmado? Ve a hablar con t