Elisa sonrió, levantó la mano para secarse las lágrimas de la comisura de los ojos, apartó la mirada, cuando se encaró de nuevo con Zachary, ya tenía una cara franca y sonrió, —Zachary, conseguir estas palabras de ti, no me arrepiento, no en vano he estado encaprichada de ti durante años.
Extendió la mano hacia Zachary, que la estrechó amablemente.
—Zachary, que tú y tu esposa sean felices y envejezcan juntos.
—Gracias Señorita Stone.
—Espero tener el placer de asistir a su boda en el futuro.
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