Arturo se incorporó y dijo otra vez, —No me arrepiento.
—Zachary, ya está, voy a encontrar la solución por mí mismo.
Pensando en la firmeza con la que había rechazado el camino que su abuela le había marcado, y temiendo que sus primos se rieran de él y su abuela hablara de él, Arturo decidió que dejaría de pedir ayuda a Zachary y que se las arreglaría solo.
—Cuando encuentres a la chica, devuélvele su cosa. Lo que estás haciendo ahora corromperá la buena impresión de la gente hacia ti.
—Tienes q