A pesar de lo que dijo la abuela, Arturo le limpió el taburete.
—Abuela, ni siquiera hace falta salir de la villa para saber lo que pasa.
La anciana echó la mirada a su nieto y contestó sonriendo: —No me adules. Dime, ¿qué tiene de malo Doris?
—Doris es a buena, nunca dije que fuera mala e intenté quererla pero no pude, y se enamoró de mí e incluso vino aquí desde la lejana Maricia para verme.
—Ella decía que yo le tomaba el pelo y no la tomaba en serio, pero en realidad no la quería.
Arturo dij