Sandra no podía aceptarlo.
Había concedido y sacrificado tanto y, al final, volvía a estar como al principio.
—Como te interesan las mujeres de fuera igual que tu padre, serás libre después del divorcio y a nadie le importará cuántas mujeres tengas. Sin embargo, si te divorcias, somete a vasectomía, no sea que vuelvas a casarte y tengas hijos que afecten a la posición de mis nietos.
—Tengo que asegurar los intereses de mis nietos mientras yo esté viva.
—Mamá, soy tu hijo, aunque me vuelva a casa