Lo que Sandra decidió no podía ser cambiado por su hijo, así que Ricardo no tuvo más remedio que decir: —De acuerdo, cuidaremos de papá. Es que con papá viviendo separado de ti, no tendrás a nadie a tu lado para hacerte compañía cuando estés de mal humor.
—Tengo los medios. Sólo tenéis que cuidar de vuestro padre.
Tras decir esto, Sandra colgó la llamada.
...
Annenburg.
Una señorita alta y elegante, vestida de traje y con el pelo recogido en un moño, estaba de pie frente a la ventana de la ofici