Casamardo consoló a su padre.
También no se atrevió a investigar si Giselle murió accidentalmente o si la empujó por su hermano biológico.
La opinión de su madre era que, puesto que Giselle había muerto, no se volviera a hablar de ella en la familia.
Enrique sólo podía quejarse delante de su hijo.
—No voy a alojarme en tu casa, volveré a la mansión cuando salga del hospital. Te prometo que no volveré a enfadar a tu madre. Tengo más de setenta años, no me quedan muchos días de vida, pero mientras