Chloe se sirvió un vaso de agua, se acercó al sofá y se sentó, recostándose y bebiendo lentamente.
La tranquilidad de la noche en aquel momento le permitió disfrutar de una breve relajación.
Hasta que oyó pasos en el piso de arriba y volvió a ponerse nerviosa.
Sin cambiar de posición ni levantar la vista, supo que era Sandra.
Pronto, Sandra bajó las escaleras.
Se acercó a Chloe y se sentó, preguntándole: —¿Por qué llegas tan tarde a casa?
Al ver el cansancio en el rostro de su hija, acarició su