—Gracias, señora Rodriguez. —respondió Isabela.
Hernanda le dijo a Isabel: —Isa tiene una voz tan bonita, me hace sentir tan bien.
—Vosotras tres ya tenéis nueras, y yo, aún no la tengo, tampoco el yerno. —diciendo esto, Hernanda giró la cabeza y miró a sus dos hijos y a una hija.
Su hijo menor sólo tenía poco más de veinte años, por lo que de momento no le presionaban para casarse, pero su hijo mayor y su hija estaban en edad para casarse y seguían solteros.
La hija de Hernanda, Maya, era muy b