Liberty lo miraba en silencio.
Duncan se dio cuenta entonces de que ella había vuelto a darles demasiadas vueltas. Siempre era una mujer muy cautelosa.
—Lo que quise decir —aclaró— es que, si no hay nadie más en casa, no deberías dejar a tu hijo solo y bajar a recoger algo. No es seguro.
Su hijo parecía tener apenas dos o tres años, esa edad en la que los niños son pura energía, curiosidad y ganas de tocar todo lo que se les cruza.
Si llegaba a poner las manos en algo peligroso, podría pasar una