Los golpes se detuvieron y volvieron.
Duncan no respondió, y mucho menos abrió la puerta.
No se sabía cuánto tiempo pasó, volvieron a llamar a la puerta, acompañados de la voz clara y tierna de Sonny.
—Tío Duncan, ¿estás ahí dormido?
¿Puedes abrirme la puerta? Llevo una bandeja muy pesada y casi no puedo soportarlo, necesito tu ayuda.
—Mi mamá está de viaje de negocios y me dejó con la tía Seren y tío Zack, la extraño tanto que me dan ganas de llorar. Tío Duncan, ¿puedes abrazarme y dejar que me