Cuando llegaron, toda la familia de Quiana estaba bien preparada esperando a los dos.
Al oír el ruido del coche, Ismael salió, con una gran sonrisa en el rostro al ver a su hermana. Dirigió a los dos, dio la bienvenida a Alejandro y le ayudó a abrir la puerta.
—Señor Bucham, bienvenido.
—Ismael, qué tiempo, puedes llamarme Alejandro.
Alejandro era mayor que Ismael, así que se dirigió directamente a Ismael por su nombre de pila. Ismael tenía un carácter tan franco como el de Duncan y no le import