En un arrebato de ira, Dalia se dio la vuelta y dio una bofetada a Theo.
¡Paff!
Theo sintió al instante un dolor ardiente en la cara.
Sin la menor vacilación, le devolvió la bofetada a Dalia.
Dalia no esperaba que Theo se atreviera a pegarle.
Desde niña, todos esos primos y primas se esforzaban por complacerla, y ella podía hacer lo que quisiera.
No sólo eso, incluso las dos tías la trataban igual.
Todos sabían que era la hija predilecta de sus padres.
No esperaba que Theo la golpeara.
Se tapó l