Sin embargo, la salud de esas ancianas adineradas no era tan buena como la de Abuela May. Aunque era mayor, ella solía viajar en avión para seleccionar a las esposas para sus nietos.
Arturo pensaba que si su abuela no le hubiera dado la tarea, tendría que casarse después de los treinta y cinco años.
Aunque envidiaba el matrimonio feliz entre su hermano y su cuñada, prefería ser libre.
Abuela May probablemente vio a través de sus mentes y supo que si se les permitía tomar sus propias decisiones,