Luna no sabía cómo responder a la vieja señora York.
—Señora, ¿ya sabe todo sobre Kevin y yo?
—Por supuesto. El Internet está tan avanzado, que aunque haya sucedido en la Ciudad Río, con tal de que esté navegando por Internet, lo puedo saber en Annenburg.
Luna sintió de repente que estaba condenada a otro fracaso al hacer esta llamada.
Tanto la madre de Kevin como la vieja señora York lo sabía, pero no hizo nada al respecto, y mucho menos detener a su nieto, así que ¿qué sentido tenía esta llama