—Colleen, no le reproches, no era su intención.
Margaret tiró de su nuera saliendo de la sala apresuradamente y le dijo: —No culpes a Duncan, tú lo sabes, ha sufrido mucho.
Colleen respondió: —Mamá, sé que es duro para él, pero es igual para nosotros. Nos preocupamos por su estado de ánimo y por su salud. Los médicos ni siquiera han sacado conclusiones y él está cerrándose en un pesimismo extremo.
—Mamá, por favor, no hagas interminables concesiones, tienes que conseguir que se reponga su confia