Agustín miró a Elisa y le sonrió: —La sopa que hace Elisa debe estar riquísima, pero a mí no me agrada mucho la sopa.
Cuando Elisa perseguía a Zachary, solía llevarle comida.
Agustín todavía lo recordaba.
Audrey mantuvo su sonrisa y dijo: —Nunca la has probado. Si la pruebas una vez, te encantará. Vale, te invitaré a cenar a nuestra casa la próxima vez.
Agustín sonrió: —Si tengo tiempo, seguro que iré.
Audrey estaba satisfecha.
Le pidió a Elisa que ordenara.
Elisa le pidió al camarero que le tra