Las palabras de Seraphina y Eulalia fueron como un cuchillo para Isabela.
Siempre se sentía inferior y creía que no era digna de Callum más.
Después de escuchar sus palabras, Isabela creía que debía alejarse de Callum.
«¡Soy una ciega!»
«No puede ver nada.»
La expresión de Callum se volvió sombría y les advirtió a Seraphina y Eulalia: —Como sois las tías de Isabella, no debería pelear con vosotras. Cerrad vuestra boca ofensiva. Isabella es buena o mala, no os corresponde a vosotras criticarlo. S