Liberty deseaba con todas sus fuerzas que todo aquello no fuera más que un mal sueño; que al despertar, sus padres siguieran vivos y los cuatro pudieran seguir viviendo tranquilos como antes.
Nadie sabía cuánto había tenido que cargar ella sola.
Cuando Serenity se sentía triste, siempre podía acudirla a ella — su hermana — en busca de consuelo. Pero ¿y Liberty? ¿A quién podía recurrir cuando el dolor la ahogaba?
—Mamá… no me quiero ir. Quiero quedarme contigo y con papá —murmuró Liberty, negando