—¡Dalia!
Desde la tienda, Isabela, quien estaba al cuidado del lugar, escuchó el alboroto afuera. Usando su bastón para invidentes, caminó lentamente hacia la entrada.
Al verla, Serenity recordó que Isabela seguía luciendo igual que aquella noche: con grandes gafas de sol oscuras que ocultaban sus ojos y un rostro impresionantemente bello con una expresión serena.
—¿Qué está pasando aquí? —preguntó Isabela.
Aunque Isabela no podía ver, estaba muy familiarizada con su entorno. Guiándose por las v